De Lupo

Artikulu hau euskaraz irakurri nahi baduzu, egin klik hemen.

Me siento como si fuera un lobo estepario. Digo “Lobo estepario”, dándole ese hogar, para que así se note más fácilmente la referencia a la novela escrita por Herman Hesse. El “lobo estepario” es el protagonista de este libro publicado en el año 1927. Con este sobrenombre tan curioso le gustaba ser llamado al personaje de esta novela. Malestar sería la palabra con la que mejor podemos describir lo que siente él en su vida. Malestar. ¿Cómo funcionar en una sociedad extraña que ya no es la suya? ¿Cuando lo que experimenta nada tiene que ver con lo perciben los demás, el resto de la gente?

Seguro que esta cantinela le resulta familiar al lector. Mirás atrás y sientes que algo ha sucedido. No sabrías decir desde cuándo tuvo lugar ese cambio pero desde luego que se ha producido.

Lo que nos enseñaron en casa y en la escuela parece que ya no sirve. Nadie se agarra ya a los valores de siempre.

Valores…

Diría que esta palabra ni siquiera existía antes.

Todavía sin cumplir los cuarenta me veo obligado a reflexionar sobre el futuro. ¿Qué es lo que debo enseñar a mis hijos para poder funcionar en un mundo que pareciera no tener sentido? Peor aún. Yo por lo menos he visto el comienzo y el ahora. Tengo referencias dentro de mí  que siguen de pie. Menos matizadas, quizás, antes pero renovadas después que veo que vamos, en general y valorando las posibles excepciones, a peor. Mis hijos, en cambio, la única sociedad que conocerán será la actual, la post-postmoderna. ¿A qué podrán sujetarse para no hundirse? ¿A quién pedirán cuentas si necesitan ayuda después?

En cierta ocasión escuché hablar en Radio Praga sobre el escritor checo Jiří Weil. Posteriormente leí  un libro suyo titulado “Moscú-Frontera”. Leer este libro te produce también malestar. En él, una mujer irá a vivir primero a Israel y después a la Rusia soviética. Para poder disfrutar de las bondades del régimen deberá ir cambiando sus “ojos” para poder comulgar con el nuevo mundo. No creáis que su conversión produzca pena o cause pena. Al revés, te escandaliza que pueda ser tan voluble.  Pero desde un punto de vista pragmático ha encontrado la mejor salida.

Volviendo al tema de los hijos, ¿qué tipo de asideros podré darles? ¿En qué se apoyarán? ¿Cómo ayudarles a ser fieles con su conciencia? ¿Cómo sobrevivirá el lobo estepario?

Para todo eso tengo yo mi respuesta. El mejor apoyo. Proponerles la FE. Darles a conocer el amor de Nuestro Señor.

 

BARDOT’TAR ALFONSO

2 Responses to De Lupo

  1. Mirentxu says:

    Magnífica reflexión. Y acertada respuesta.
    Lo terrible es que la fe recibida puede ser aplastada por la propaganda masiva. Necesitamos personas como tu. Muchas. Fieles y valientes, que no cedan nunca. Que sean ejemplo vivo de lo que predican.

  2. Javier Garisoain says:

    La vida es lucha querido Lobo. Nunca hay que dar nada por perdido. Ni siquiera la posibilidad de una sociedad humana, creyente y fiel a la tradición recibida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: